Nota. Pierre Carles es un realizador audiovisual que vive y ha desarrollado la mayoría de sus producciones en la región francesa. Nació en los años sesenta y por razones familiales vino y estuvo en el Chile de la Unidad Popular, cuando era niño, y por razones politicas tuvo que irse de Chile, tras el golpe, con su madre. Trabajó en la televisión francesa hasta hace unos 15 años, cuando comenzó a dedicarse a los documentales de crítica social. Se ha enfocado en la denuncia de la propaganda del poder y en tratar temas ignorados u omitidos deliberadamente por los grandes medios, como el cuestionamiento del trabajo asalariado, la parcialidad de la TV, el filósofo Pierre Bourdieu, o el grupo Action Directe, por ejemplo. Aprovechando su visita a Santiago (filmando su próxima producción), le contactamos y no tuvo problemas para acompañarnos en la exhibición de su documental “Ni viejos ni traidores”, en la librería de El Ciudadano, el pasado 28 de Marzo, actividad que, dicho sea de paso, resultó muy simpática y concurrida. Lo que sigue, son extractos de conversaciones que sostuvimos con él, en los días 25 y 29. Grupo Anarquista El Surco.

¿Cómo podrías autodefinir tu accionar?

Mi rol es un rol de contrapoder, de oponerse al poder, de mostrarle y decirle a la gente, que las cosas no son como el poder las muestra en sus medios. Señalar que la realidad social no se corresponde con la que nos muestra el poder económico y el poder político. No estoy seguro de que mi manera de ver las cosas sea la justa, o sea la buena, la objetiva, la única, pero me gustaria que se permita oír otras visiones del mundo, fuera de las visiones del poder. Yo como director no le tengo que decir al espectador: mira, tú tienes que pensar así. Eso seria propaganda, yo no hago propaganda.

¿Qué es lo más complicado a la hora de hacer documentales?

Hacer documentales de manera independiente, sin depender de la televisión, sin depender de las instituciones del gobierno, de las empresas privadas, o del Estado, eso es lo más difícil: tratar de encontrar recursos que te permitan trabajar sin depender de los unos o los otros. Lo más difícil es encontrar una economía de producción independiente[1].

Otro problema es explicar cosas muy complejas con el idioma audiovisual. Es difícil permitirle al espectador que las entienda, a la vez que el documental sea un espectáculo que pueda competir con los espectáculos del sistema. Digo eso pero no tengo la solución, yo busco en esa dirección.

La televisión pretende mostrarse como pluralista, incluyendo en su programación debates entre las diversas tendencias en competición electoral, pero –y como señalas- aquello es una farsa o un simulacro, en tanto la pluralidad se reduce a un par de horas, mientras que las ideas de los grandes grupos económicos –y su correlato político- se reproducen en la TV durante todo el día, todos los días del año. ¿Podrías desarrollar un poco más aquello?

Los candidatos de la extrema derecha también tienen censura, pero los programas y demandas de la extrema derecha (decir que el principal problema es la inseguridad, la inmigración, por ejemplo) no sufren censura. Lo que me parece a mi importante es que se comprenda lo que ocurre en esta sociedad utilizando gafas “ricos-pobres”, o “dominantes-dominados”: los hombres dominan a las mujeres, los ricos dominan a los pobres, Santiago domina a la gente del campo, los mapuche son dominados por los chilenos… Mientras que la extrema derecha lo único que quiere ver es que el principal problema de nuestros países es que hay demasiados inmigrantes. Y de esto sí que hablan mucho los medios. Y aunque algunas a veces censuran a los candidatos de derecha diciendo “mira, esos son fascistas” el programa de ideas (de derecha) ya está y tiene cabida.

¿Qué hacer para contrarrestar el poder de los medios masivos?

Hay que inventar cosas que no existen. Hacer exhibiciones salvajes (pantallazos), intervenciones, burlarse de los noticieros del poder, etcétera. Yo creo que no hay solo una solución, hay que multiplicar los ensayos, hay que tratar de inventar todo lo que se pueda y hay que, sobre todo, disfrutar de todo esto, hacerlo con placer, con alegría, riéndose, eso es muy importante. Hay pocas gratificaciones económicas en esto, por ello hay que hacerlo de manera colectiva, jugando y con alegría, que sea una aventura que se disfrute.

Refiriéndonos a las preguntas que te hacen cuando presentas un documental, y la reproducción de las lógicas del poder que se traslucen a veces en ellas: ¿Qué te parece que la gente busque en tus documentales una fórmula?

Mi rol es traer preguntas, no dar respuestas, que la gente que vea las películas, y que salga con más preguntas que las que tenía cuando entró. No tengo la solución. Cada uno tiene que buscarla y encontrarla, no hay nadie que pueda dártela, es la vida, la experiencia, la que puede llevarte a dar soluciones.

¿Cuál ha sido la mayor crítica que han hecho a tu trabajo?

La mayor crítica que me han hecho, es siempre la crítica de la parcialidad, que no le doy la palabra a los oponentes. Con Action Directe, no se oyen a las víctimas (de los atentados), o sus familias, por ejemplo. Lo que yo digo es que esa gente ya ha dado su punto de vista en otros medios mucho más grandes y masivos que esta película.

¿Cuál es tu mayor autocrítica?

Creo que hay siempre autocensura. Aunque tú trabajes de manera independiente, yo pienso que incorporas el hecho de que hay algunas películas que no haces porque te van a faltar recursos, y te impides de pensarlas. Y hay que cuidarse con eso.  Otra critica que me puedo hacer yo es que las películas nunca son bastante complejas.

En los 14 años que llevas en el terreno de los documentales, ¿en qué ha cambiado la forma de realizar tu trabajo?

Lo que me preocupa mucho es que el espectador no sea manipulado, manejado. Yo quiero que tenga el máximo de libertad frente a la obra. Me pregunto si lo estoy forzando a pensar como yo, o le estoy dando la posibilidad de que piense de otra manera. Eso me preocupa mucho. Hacer documentales que cumplan con los objetivos de espectáculo, en tanto película, pero que a la vez sean bastante complejos y permitan al espectador una cierta libertad. Y eso es una cosa que en los primeros documentales no tenía. Era muy difícil para el espectador ser libre en esos documentales. Debemos inventar una forma de hacer documentales que permita a la gente ser crítica y libre e incluso crítica con tu propio trabajo.

En torno al documental Ni viejos, ni traidores (2006), co-dirigido con Georges Minangoy, que exhibe el testimonio de los sobrevivientes del grupo armado Action Directe, que actuó en territorio francés y español, en las décadas del setenta y ochenta. ¿De dónde surge la idea?

Un día con el co-director del documental encontramos a este viejo anarquista con bigotes (Jacques), que vive cerca de donde vivo, y en un bar empezó hablarnos de robos y asaltos con mucha naturalidad, como si fuera una cosa común y corriente. Yo le dije: ¿hablarías de esto frente a una cámara? Y él me dijo: “claro”. Ya, vamos. Y luego nos dimos cuenta de que era compañero de Jean Marc Rouillan, que habían hecho atracos juntos, y que aunque después no había seguido con Action Directe porque no estaba de acuerdo con las acciones más radicales, más violentas (como el asesinato del dueño de la Renault en 1986), tampoco se había des-solidarizado con ellos. Y así, compartiendo comidas empezamos a grabar. Así fue como se hizo este documental, sin ninguna plata, tomando una cámara y yendo a beber tragos con ellos, yendo a Barcelona o a visitar a Jean Marc a la cárcel.

¿Qué dificultades hubo para realizar este documental, además del problema financiero?

Tenía la intención Jacques, nos dimos cuenta de eso más tarde, de que este documental fuera propaganda para los prisonieros de Action Directe. Pero eso no importa mucho cuando lo haces para este tipo de causas, pero hay que darse cuenta de eso también. Por otra parte, no existe una pelicula, un libro, o algo serio, sobre el tema.

¿Intentas ser neutral en este documental?

Yo no soy neutral desde el momento en que me interesa este tema. Pero aún así, hay que guardar siempre un poquito de espíritu crítico, pues a veces la misma gente entrevistada, e incluso sin pretenderlo, se inventa y cree cuentos, mentiras, y por eso es importante hacer siempre una investigación previa sobre el tema, para que no te engañen, aunque lo hagan involuntariamente. Hubo divisiones (en Action Directe) y la gente no te habla de ellas. Entre los anarquistas, por ejemplo, hubo algunos que les apoyaron, y otros no.

La idea era hablar de un tema como la lucha armada, sin el prejuicio de los medios de comunicación, ya que en todos lados cuando se habla de esto se escucha un argumento o apelativo negativo, por lo que era necesario mostrar que los que optaron por la movilización a través de las armas, tenían argumentos y que no era algo meramente de capricho o de un fetichismo por la violencia.

 Link de Ni viejos Ni traidores. http://www.youtube.com/watch?v=IsOiz99_Hag


[1] Con la gestión de los recursos obtenidos en su primer documental, visto en cines por unos 200 mil espectadores (gracias en parte a que la censura de un canal le dio mayor popularidad a la obra), elaboraron algunos de los trabajos siguientes. Ahora pretenden financiarse con una campaña colectiva que surja de la exposición de un documental –en tiempo real, simultáneo a los hechos- contra la acción de los monopolios de la TV en las elecciones francesas, de este año.

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