Por Grupo Anarquista El Surco

1. ¿Nos podrían explicar a grandes rasgos qué es, cuando surge, cómo funciona, y quienes componen el Pikete Jurídico?

Pikete Jurídico, es una organización política, constituida por distintas individualidades, todxs, estudiantes y egresadxs de Derecho de la Universidad de Chile, que tiene el propósito de utilizar las herramientas jurídicas con el fin de llevarlas al servicio de quienes -al igual que nosotros- creen y luchan por una realidad totalmente distinta, lejos de la lógica del capital, del Estado y en general de toda autoridad. Consideramos que tales herramientas sólo sirven como contención, como unas de las miles que tenemos para frenar los constantes ataques del poder y no como medio para cambiar o destruir la realidad actual.

Surgimos el año 2006 al calor de la “revolución pingüina” donde nos organizamos con el propósito de tratar de ayudar en algo a lxs compañerxs que en cada protesta eran detenidxs, golpeadxs y torturadxs  por la policía. En sus inicios, el Pikete se componía de tres partes una penal, otra sindical y vivienda. Por diferencias políticas se separa  y siguen funcionando de manera autónoma.

Nuestras lógicas de organización se basan en la horizontalidad, nos reunimos cada semana, tratamos temas contingentes que nos preocupan como grupo y como individuos, además de delegarnos las actividades que nos ocupan como las visitas a cárceles, foros, charlas, confección de propaganda y material jurídico.

Otra parte importante de nuestro actuar es la solidaridad, no entendida como caridad ni paternalismo,  tanto entre nosotrxs como con las personas con las que trabajamos o nos relacionamos.

 

2. ¿Cuáles son los objetivos que se han propuesto a largo, mediano y corto plazo?

A corto plazo, seguir con las actividades que mantenemos hoy, generar una versión actualizada de nuestro manual incluyendo nuevas temáticas que nos parecen de interés y seguir posicionando la lucha anticarcelaria como nuestro móvil y objetivo.

A mediano plazo, aquellxs que estamos egresadxs pretendemos obtener el título, para poder generar defensa, desde un posicionamiento que se aleja de la noción cliente-abogadx y se vincula a la solidaridad y las ideas anticarcelarias. Esta defensa -desde nuestra perspectiva- hay que despojarla de su tecnicidad, sustraer al abogadx de su posición omnicomprensiva del proceso para acercarlo a quienes tengan interés en éste sin perder la rigurosidad en el trabajo.

A largo plazo lograr la construcción de un centro social, espacio donde se discuta sobre el derecho  y otras disciplinas, desde una perspectiva crítica, donde se cuestione el sistema en general y el sistema represivo legislativo en particular.

 

3. ¿En qué consiste su trabajo en torno a los presos? 

Como Pikete creemos en la destrucción de las cárceles, en su forma física y también en su manifestación individual, y no en su mejora ni transformación. Entendemos que este objetivo es difícil y a largo plazo porque implica la destrucción del Estado. Ser anticarcelario no es una frase vacía, hay que dotarla de contenido y ligarla ineludiblemente a la solidaridad activa. En este contexto es que apoyamos a diversxs presxs que se encuentran en los centros de exterminio de Santiago visitándolxs, solidarizando y dándoles apoyo jurídico en la medida de lo posible, pues somos estudiantes y egresados, no abogados. Las pegas más puntuales tienen que ver con la difusión de la situación carcelaria en que se encuentra cada uno de los presxs que visitamos, en la denuncia de situaciones de abuso que ocurren en los centros de exterminio, difundimos tanto sus procesos jurídicos como las cárceles en donde están recluidos, los días de visita y encomienda. Todo esto con el objetivo de romper el aislamiento que el Estado día a día impone a quienes no les son funcionales y a quienes se posicionan de manera disidente frente al sistema.

 

 

4. Ustedes, como Pikete, se desenvuelven en el terreno estatuido por el Estado y con las herramientas que éste brinda para la defensa de los compañeros. Sin lugar a dudas que su labor es diferente a la de un abogado cualquiera “a sueldo” y lo mismo puede decirse de los fines que persiguen. Ante esto surgen dos preguntas: ¿cómo desempeñarse de manera libertaria en este terreno bastante adverso? y ¿qué esperan de su trabajo como Pikete? (con esto queremos preguntar por las diferencias respecto a qué noción u horizonte de justicia manejan ustedes durante su desempeño)

 

Estamos contra la cárcel como institución y no hacemos distinción entre presx político y presx social, aun así en la práctica la hacemos por asuntos de afinidad y acotación del trabajo.

El derecho nunca se podrá desarrollar desde una perspectiva libertaria, ya que en si se opone a sus ideas, pues es herramienta de opresión, brazo y sustento legal del Estado, sino lo que nos hace ser libertarios o intentar serlo son los valores que como individualidades y colectividad hemos ido construyendo, conociendo y aprehendiendo. Desde el derecho nos posicionamos en contra del ordenamiento jurídico y desde esa posición hemos generado pensamiento crítico, utilizamos una disciplina que no todos conocen y la socializamos.

Actuar de forma libertaria no es algo que tiene que ver con lo que estudiaste o ejerciste. Tiene que ver más bien, como tú te comprendes como individuo, como te desarrollas en colectivo, y como eres capaz de difundir y abrazar ideas de libertad, solidaridad y autogestión, entre otras.

Como Pikete esperamos seguir contribuyendo a la lucha, sea desde lo jurídico o desde otro espacio, no creemos que las organizaciones deban continuar porque sí, sino que para que existan deben estar dotadas de objetivos y es por eso mismo que nosotrxs seguimos empeñadxs en este proyecto.

Los parámetros de justicia están delimitados por el poder. No creemos en un concepto de justicia pues éste es mutable conforme a quien está en éste, el derecho se construye desde el poder e impone su propio concepto de lo justo, concepto al que no adscribimos. Además vemos el derecho como herramienta de contención, no como una herramienta revolucionaria.

 

 

5. Si acaso ha sido así: ¿En qué ha cambiado su modo de actuar y pensar, desde que Pikete Jurídico surgió, hasta la actualidad? (autocríticas, críticas externas)

En las movilizaciones del 2006 las mayores pegas fueron la asistencia a comisarias y la difusión de material como el “carnet para marchar” que informa datos prácticos respecto del accionar policial en una marcha. Nos dividíamos en las áreas sindical, penal y vivienda, cada grupo utilizaba los conocimientos que adquiría en esas ramas.

El visitar a presxs nos permitió afinar el discurso, comenzamos a definirnos como anticarcelarios y nuestra práctica debía ajustarse a tal definición, la solidaridad activa con los presxs, la difusión de su situación, la denuncia, el romper con su aislamiento se transformó en nuestra  práctica central. También hubo un crecimiento al entender que la lucha anticarcelaria no era sólo en la ésta propiamente tal, sino también en romper con las lógicas carcelarias de nosotrxs y esta sociedad.

En cuanto a las autocríticas, tratamos de organizarnos horizontalmente, respetando las posturas de cada persona, sin embargo esta tarea no es fácil, a veces retrasa el trabajo o nos estanca. Por otro lado, en las cárceles existen tantas urgencias, que es complicado que no te “pille la máquina” y en ocasiones nuestra labor se torna netamente tareista dejando de lado la reflexión necesaria en toda organización. Respecto a críticas externas, lamentablemente, nunca nos han llegado de manera directa, hemos oído rumores, frases como  ”alguien dijo…”, por lo mismo tratamos de ser nuestrxs mayores críticos.

 

6. ¿Cuál es su relación con otras defensorías, grupos de abogados o  de derechos humanos que han surgido a partir de la coyuntura represiva de este último tiempo?

Nuestro trabajo se realiza de manera independiente, sin embargo tratamos de coordinarnos con los abogados que llevan las diferentes causas a fin de poder entregar información más completa a quienes están siendo perseguidos judicial y políticamente. Entendemos nuestro trabajo complementario al del abogado ya que intentamos generar espacios de comunicación e información, espacio que muchas veces no son cubiertos sea por falta de interés o de tiempo.

En el último tiempo hemos establecidos también coordinación con el Instituto de Derechos Humanos y la institución Humanas, a propósito de conseguir apoyo en algunas causas. Es importante mencionar que al no ser  parte oficial de la defensa no tenemos acceso a la carpeta de investigación. Respecto a la estrategia de defensa no tenemos mayor incidencia, para bien para mal esa es una decisión que cada abogado toma, en realidad uno puede dar una opinión solamente e intentar desde nuestra posición, solidarizar.

 

 

7. Desde hace un buen tiempo están levantando y colaborando con diversas iniciativas orientadas a luchar contra la Ley de resguardo del orden público (Ley Hinzpeter). En relación a ello, ¿Cómo evalúan las instancias que durante este año se han generado?  ¿En qué va la tramitación de la Ley?

Evaluamos de forma positiva las diferentes instancias que se han dado para manifestar descontento y tomar posición frente a este proyecto de ley. Positiva en cuanto a la heterogeneidad de la gente que se siente involucrada con una amenaza como esta, personas que dejan sus rutinas, se informa y actúa. Con estas acciones podríamos manifestarnos conformes… pero la verdad no se puede. El aparato legislativo está en constante perfeccionamiento, ejemplo de ello es la vigencia de la Ley de Agenda Corta, de modificaciones de la responsabilidad penal adolescente, la eternización Ley de Seguridad Interior del Estado, la Ley Antiterrorista, la normativa que modifica la Ley sobre Control de Armas, entre otras tantas.

Al respecto, la idea es no caer en el silencio, consideramos importante sacar la discusión de los círculos a los que estamos acostumbrados. Asumimos que es complejo el tema, no por la inteligencia de estos proyectos, pero sí por lo difícil que es configurar una resistencia constante y eficiente ante el fantasma de la legalidad. En este contexto es que queremos, como mínimo, impedir que se sume a todo este engranaje represivo la Ley Hinzpeter.

 

8. Según uno de sus documentos de difusión, al Congreso está llegando una serie de iniciativas legislativas de carácter represivo que se tramitarán a mediano plazo. ¿Nos podrían comentar algo al respecto?

Existen ya en tramitación algunas iniciativas que se presentaron para resguardar la idea impuesta de Orden Público, estas iniciativas si bien son distintas, apuntan a un mismo fin: perfeccionar la ofensiva represiva del Estado.

Encontramos un proyecto que modifica el Código Penal y establece una nueva figura del delito de daños: los grafittis (e incluso, la fijación de cualquier mensaje, dibujo, expresión o figura no autorizada) los que serán considerados delito de daños a la propiedad pública y privada con una pena desde los 61 días a los 3 años, pudiéndose reemplazar por trabajo-explotación a beneficio de la comunidad. En la misma línea hay un proyecto que establece la prohibición de vender latas de aerosol a menores de 18 años (multa de 10 a 20 UTM) al propietario del local y lo obliga a contar con un registro detallado de quienes las compren (nombre, carnet, domicilio, etc).

Otros proyectos fortalecen la facultad legal para dejar detenida a una persona, imponiendo a los fiscales la obligación de pasar a control de detención y formalizar a un detenido ante el juez de garantía, dejando así de tener la opción de dejar en libertad a las 5 o 6 horas y por otro lado les permite -aún cuando se haya declarado la ilegalidad de la detención- que se pueda pedir y otorgar la prisión preventiva del detenido.

Existe otro proyecto que busca sancionar exclusivamente el corte de calles con una pena de 61 a 540 días. También un proyecto “anticapucha”, hoy ya aprobado en la cámara de diputados, que crea una agravante especial consistente en subir la pena en un grado para los delitos de desórdenes públicos, de lesiones corporales en cualquiera de sus formas, de daños y algunas faltas, cuando estos se cometan “embozado, encapuchado u ocultando expresamente su identidad”.

No se trata simplemente de un conjunto de “iniciativas legislativas de carácter represivo”, como si el resto de las iniciativas legislativas no lo fueran, sino que son clara señal de que la legalidad es un arma represiva que el Estado utiliza para anular cualquier intento de acción antiautoritaria, anticapitalista y anticarcelaria.

 

9. ¿Algún mensaje a los lectores y lectoras?

Si bien como Pikete nos une la idea de usar el derecho como herramienta de contención, también nos une la fuerte convicción de que esto no es suficiente: es un paliativo, y muchas veces la línea entre la acción realmente revolucionaria y el mero asistencialismo es muy difusa cuando se trabaja tan de cerca con las reglas del enemigo. Es fácil descansar y perderse en el sostén jurídico que las leyes pueden ofrecer, es fácil recibir el regalo envenenado. La lucha judicial no es una lucha, es sólo resistencia. Sólo la lucha organizada, autogestionada, autónoma, horizontal y solidaria es real, efectiva.

¿Mensaje? No caer en el facilismo del derecho. Gritarle en la cara a un paco o a un poderoso siempre será más efectivo que presentarle una demanda en tribunales. La experiencia en comisarías, en cárceles y en la calle nos ha enseñado que logramos más con un grupo de personas luchando en la calle que poniendo una denuncia en el sistema judicial.

Publicado en El Surco nº38, Agosto 2012